Todos los indicios indican que el nombre
del hombre que pregunta es Carlitos, no Carlos, Carlitos sin apellido ni
segundo nombre.
La historia cuenta que Carlitos abandono
su casa a la edad de 4 años cuando le preguntó a su mamá qué era estar
indispuesta, ella, lejos de todo acto de coherencia se sintió tan ofendida que
respondió, tenés 15 minutos para agarrar tus cosas e irte de esta casa.
Carlitos, preguntó qué eran 15 minutos porque aún no había aprendido la hora y
la madre le dijo que no estaba para bromas. Luego de preguntar, que era una
broma, que ropa se podía llevar, a dónde podía ir, Carlitos al minuto 12 se iba
de su casa.
Algunos allegados dicen que entre los 10
y los 15 años trabajó escribiendo preguntas para Guillermo Andino, que a los 15
lo llama Jorge Lanata para realizar la misma tarea y que luego de 6 meses
Carlitos es echado del trabajo porque le preguntó al gordo cuando iba a dejar
de comer y fumar tanto.
Su trabajo era bien remunerado y ya
gozaba de cierta fama, escribió preguntas para Mirtha Legrand, Susana Giménez y
hasta llegó a hacer la lista de preguntas que requirió Carlos Menem cuando fue
al programa de Majul, al parecer su pregunta más filosa era si el ex presidente
usaba viagra.
La historia oculta dice que el ex
presidente se sintió tan ofendido que expropió todos los bienes de Carlitos, se
los vendió a los españoles y Carlitos quedó en la calle.
Luego de encontrar una cómoda entrada de
edificio, se dio cuenta que si se quería destacar por sobre el resto de los
mendigos tenía que hacer algo diferente y decidió hacer lo que mejor le salía,
preguntarle cosas a la gente, él no pide una moneda, tampoco dice podría darme
una moneda, él simplemente hace preguntas que dejan en offside a la mayoría de
los humanos.
Durante un tiempo fue visto en la esquina
de Beruti y Pueyrredon, preguntando cosas a los autos que frenaban en el
semáforo. Una vez, a un tipo que manejaba un Mercedes le preguntó si cambiaría
su auto por volver a comer la pasta con estofado que le cocinaba su madre y el
señor respondió que sí pero que para sentir esos sabores iba al Restaurante La
Pergola, que ahí hacían la mejor pasta con estofado de la ciudad y que él podía
ir a comer gratis si decía su nombre pero Carlitos nunca le preguntó el nombre
simplemente porque al él no le gusta hacer esa clase de preguntas y nunca fue a
comer gratis.
Actualmente, sus mayores ingresos
provienen de hombres que le dan un par de pesos a cambio de preguntas para
hacerle a una mujer desconocida y al parecer es infalible.
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