Mi nombre es, bueno no importa mi nombre.
Lo que importa es la cerveza, no tampoco, maldita slogan publicitario. Lo que
importa en ésta historia es mi cábala. Porque si hay algo que realmente es
importante es ese pequeño ritual, lleno de poder y de magia, que cambia los
destinos del universo a nuestro favor. Soy hincha de San Lorenzo y debo decir
que sentí que realmente era hincha, en el peor momento que me tocó vivir,
cuando peleamos la permanencia, de la mano de Madelón y luego de Caruso, con bufa
como estandarte de la salvada. Vieron cuando se canta en las malas mucho más,
bueno, así fue mi amor por el ciclón. Yo siempre le digo ciclón.
Ya pasaron dos años de aquel horrible
momento y el ciclón, luego de tomarse un peligroso descanso, volvió a soplar,
coincidiendo con el nacimiento de mi hijo. El pibe nació y 5 fechas antes, de
la mano de Pizzi, dejamos de pensar en el promedio y el bendito descenso.
Claramente el pibe se convirtió en un
amuleto, cada partido del ciclón, los dos sentaditos en frente del televisor
para ver el partido. Derrotas, empates, victorias y cuando el pibe cumplía 6
meses, el ciclón sale campeón del torneo inicial. Parecía mentira, hacía muy
poco tiempo sufríamos y ahora llorábamos de alegría.
En el 2014, seguí sentándome con él
frente al televisor, Bauza parecía no correr con la misma suerte, el torneo se
nos escapaba a pesar de estar siempre a pocos puntos y la caprichosa
libertadores parecía que se nos alejaba rápidamente.
Por otro lado, cuando uno es padre, entra
en tal desorganización, que a veces organiza eventos, sin darse cuenta que se
va a perder un partido importante. Y así me pasó con el partido contra
botafogo, cumplía años y organicé una choripaneada, siempre manteniéndome al
tanto del partido, comí los choripanes con total placer. San Lorenzo ganó 3 a 0
y pasamos milagrosamente porque yo no estaba viendo el partido sentado con mi
hijo. Resulta que sobraron como 10 chorizos que fueron directo al freezer.
Como dije antes, las cábalas no son
casualidad y como yo no cumplo años todos los miércoles, contra gremio saqué
del freezer un par de choris y el ciclón gano 1 a 0.
Mi hijo, se banco todo el partido. Grite
el gol y él se asusto bastante, aunque se calmo rápidamente.
Contra gremio de visitante, choris de nuevo,
mi hijo despierto hasta el segundo tiempo. Partido 0 a 0. Los choris ya eran
historia y mi hijo se duerme. Lo llevo a su cuna, gol de gremio. No bromeo con
esto. Es posta que el chaboncito se durmió y los brazucas nos vacunaron. Pero
como los choris habían sido cenados, pasamos por penales.
La historia se repite contra cruzeiro,
choripanes, mas mi hijo de 11 meses, igual, gol de gentiletti. El ciclón 1 a 0.
Tranquilos.
Anoche, choripanes de nuevo, mi novia ya
no me pregunta que como los miércoles, mi hijo despierto hasta el final. Empate
1 a 1 y el ciclón pasa.
Para terminar, solo me quedan dos choris
en el freezer. Así que ya sabemos que voy a estar comiendo en julio. Espero que
el freezer también mantenga cábalas, que las podés sacar cada vez que las
necesites.
Además, tengo dos meses para hacerme un
buen asado y aprovecharlo para guardar chorizos en el freezer. Vamos ciclón
carajo.