El Hombre que no debía viajar


Todos hemos sido acechados por esas personas llamadas yeta. Algunos, se agarran el testículo izquierdo, otros tocan madera, algunos se persignan y otras se tocan el pecho. Todos lo hacen pensando en que el otro no ve nada pero ellos los ven a todos. Ellos serían como los adolescentes con un escote o un regio culo que los detectan casi sin querer a kilómetros de distancia.
En mi pueblo natal, conocí la historia de Aníbal, se dice que su acto más lleno de mufa fue cuando su hija se fue de vacaciones con su marido y él solo les dijo, “vuelvan bronceados” y el auto de la pareja se prendió fuego a los 200 km.
Aníbal, quedó solo en el mundo, su hija ya no estaba y su mujer había fallecido hacía varios años. Un día, lo llaman de Rosario para ir a hacer un trabajo, se toma el colectivo y a los 66 km, se rompe. El viaje que debería haber demorado 4 hs., duro 8hs. Como Aníbal estaba rodeado de desconocidos, nadie se percató de haber viajado con un mufa.
Al regreso, el colectivo se rompe en San Nicolas, 3 hs. de demora y 9 hs. de viaje en total.
Aníbal, sabía que era él quien estaba haciendo que lo imposible sucediera pero tampoco gozaba del coraje suficiente para hacer pública su mufa.
En el año 2003, Aníbal consigue un trabajo a 120 km de su casa, tenía un colectivo que lo iba a llevar y a traer todos los días. Este trabajo sería su condena pública, todos los días al colectivo se le rompía el mismo repuesto, a mitad de camino ponían uno nuevo y cuando volvían, se volvía a romper. Cada vez que tenían que arreglarlo, se necesitaban de 3 hs de trabajo.
Un día, Aníbal, se da cuenta que el colectivo empieza a viajar más liviano, cada día que pasaba significaba menos personas viajando y esto terminó en el despido de Aníbal. Los dueños de la fábrica, no tuvieron compasión, al parecer el rumor de que había un mufa en la empresa era suficiente para acusarlo.
Así fue como Aníbal descubrió una veta de mercado en su vida desafortunada. Aprovechando que su mufa era tan famosa, empezó a sacar pasajes de colectivos, esto significaba que el viaje iba a demorar mucho y que la gente que antes elegía viajar ahora no lo hacía, causando graves problemas económicos a las empresas de transporte. Era como un secuestro pero sin serlo, en las boleterías se corría el rumor de que Aníbal iba a viajar en tal línea y la terminal se convertía en un caos. Aníbal sabía esto pero era su venganza por tantos años de ver a la gente tocarse sus partes, hacer oraciones o demás experimentos anti mufas.
Fue ahí, cuando el presidente de la asociación argentina de transporte, habló con él y le dijo, “podemos pagarte un sueldo por no viajar” y agregó, “voy a ir escribiendo distintas cifras, cuando veas la que te guste, solo tenés que frenarme”. Aníbal, dejó pasar $2, luego $100, $150, $12, el presidente era reacio a los números de muchas cifras. Luego de varias lapiceras que quedaron espontáneamente sin tinta y de 3 bypass, que tuvo que hacerse el ex saludable presidente, Aníbal, eligió la cifra de $25000 al mes, libres de impuestos, con obra social incluida, aguinaldo, jubilación y premios.
Hoy en día, Aníbal, goza de su fortuna viviendo en el medio del campo, alejado todo, salvo del banco donde cobra su sueldo. Que, últimamente, viene sufriendo robos cada vez que él va a cobrar.

El hombre que dio una cuchillada


Aldo nació en una familia acomodada, sus padres tenían un negocio que daba muy buenos frutos.
Siendo el menor de 3 hermanos, aprendió a compartir, a valorar y disfrutar de pequeñas cosas. Los padres de Aldo, supieron cómo educar a sus tres hijos, les inculcaron valores y sobre todo muy buenos comportamientos, sobre todo en público. Pero siempre hay una oveja descarriada que rompe con los moldes y muchas veces supera el límite impuesto. Esa oveja negra, se llamaba Aldo.
Él siempre fue un niño risueño, se divertía fácilmente y era muy fácil sacarle una sonrisa. Algunos de los amigos de su hermano mayor, simplemente le decían “A” y Aldo largaba la carcajada. Pero el tema que más le divertía, era la caca. Fueron sus padres, quienes detectaron que el único tema que podía parar una pelea entre hermanos era ese.
Conocida es en esa familia la historia que cuenta que un jardinero, encontró un calzoncillo palomeado enganchado en una enredadera. Aunque ninguno de los tres hermanos se hizo cargo de ese calzón, el que siempre tuvo más chances de ser fue Aldo.
Con el correr de los años, Aldo fue sumando anécdotas al tema de la caca. Como la vez que tuvo que hacer caca por primera vez en el trabajo y coincidió en que se tiró más pedos ruidosos que caca. Igual supo que nadie lo había escuchado.
También suma la primera vez que hizo caca en la casa de la novia y tapo el baño. La sopapa no hizo ningún efecto pero luego de 10 baldazos de agua caliente, el inodoro traicionero se destapó. Después de ese episodio, la novia le dejó un par de palitos para que Aldo corte su caca antes de tirar la cadena.
Algo significativo es que Aldo, es de esas personas que no pueden hacer caca en un inodoro que no sea el propio. Dicho comportamiento, se potencia cuando está de vacaciones, ahí aguanta hasta que no puede más y decide despedir a sus amigos en el lugar que le toque. Así es que en el 4º día de vacaciones, no tuvo más remedio que ir al baño del hotel. Primero, tiro la cadena para conocer a su enemigo y se dio cuenta que si salía lo que él creía que iba a salir de su culo, ese baño se asfixiaría. Aldo, hizo lo que tenía que hacer. Puso música, se relajó y luego se sentó en aquel desconocido inodoro. Luego de hacer algunos movimientos toráxicos, llegó el momento de expulsar al primer miembro de la flota.
Se dice que de ese culo, salió una impresionante caca de más de 17 centímetros de largo por 6 de diámetro y nada más. Todo lo que tenía para dar, lo dio en ese cilindro marrón. Ante semejante desafío, Aldo, buscó un cuchillo serrucho de pan, esos que nadie usa e hizo unos ajustes.
Todos los días pide perdón a Dios, por la posibilidad de que una familia decida cortar un rico pan de campo con ese cuchillo.