Aldo nació en una familia acomodada, sus
padres tenían un negocio que daba muy buenos frutos.
Siendo el menor de 3 hermanos, aprendió a
compartir, a valorar y disfrutar de pequeñas cosas. Los padres de Aldo,
supieron cómo educar a sus tres hijos, les inculcaron valores y sobre todo muy
buenos comportamientos, sobre todo en público. Pero siempre hay una oveja
descarriada que rompe con los moldes y muchas veces supera el límite impuesto. Esa
oveja negra, se llamaba Aldo.
Él siempre fue un niño risueño, se divertía
fácilmente y era muy fácil sacarle una sonrisa. Algunos de los amigos de su
hermano mayor, simplemente le decían “A” y Aldo largaba la carcajada. Pero el
tema que más le divertía, era la caca. Fueron sus padres, quienes detectaron que
el único tema que podía parar una pelea entre hermanos era ese.
Conocida es en esa familia la historia
que cuenta que un jardinero, encontró un calzoncillo palomeado enganchado en
una enredadera. Aunque ninguno de los tres hermanos se hizo cargo de ese calzón,
el que siempre tuvo más chances de ser fue Aldo.
Con el correr de los años, Aldo fue
sumando anécdotas al tema de la caca. Como la vez que tuvo que hacer caca por primera
vez en el trabajo y coincidió en que se tiró más pedos ruidosos que caca. Igual
supo que nadie lo había escuchado.
También suma la primera vez que hizo caca
en la casa de la novia y tapo el baño. La sopapa no hizo ningún efecto pero
luego de 10 baldazos de agua caliente, el inodoro traicionero se destapó. Después
de ese episodio, la novia le dejó un par de palitos para que Aldo corte su caca
antes de tirar la cadena.
Algo significativo es que Aldo, es de
esas personas que no pueden hacer caca en un inodoro que no sea el propio.
Dicho comportamiento, se potencia cuando está de vacaciones, ahí aguanta hasta
que no puede más y decide despedir a sus amigos en el lugar que le toque. Así
es que en el 4º día de vacaciones, no tuvo más remedio que ir al baño del
hotel. Primero, tiro la cadena para conocer a su enemigo y se dio cuenta que si
salía lo que él creía que iba a salir de su culo, ese baño se asfixiaría. Aldo,
hizo lo que tenía que hacer. Puso música, se relajó y luego se sentó en aquel
desconocido inodoro. Luego de hacer algunos movimientos toráxicos, llegó el
momento de expulsar al primer miembro de la flota.
Se dice que de ese culo, salió una
impresionante caca de más de 17 centímetros de largo por 6 de diámetro y nada más.
Todo lo que tenía para dar, lo dio en ese cilindro marrón. Ante semejante desafío,
Aldo, buscó un cuchillo serrucho de pan, esos que nadie usa e hizo unos
ajustes.
Todos los días pide perdón a Dios, por la
posibilidad de que una familia decida cortar un rico pan de campo con ese
cuchillo.
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