El hombre que se quitó la vida

Un día caminando por Buenos Aires, me di cuenta que se me había pegado My Way de Sinatra. Iba paseando, pensando y tarareando por las calles araoz y honduras.
Recuerdo que era un día típico de otoño, hojas secas por doquier, el cielo nublado y el aire fresco pero no frío.
De algún lado aprendí a caminar mezclando mirada al frente con mirada al piso, creo que la mierda de los perros colaboró a desarrollar esta cualidad y mirar al piso me hizo evitar muchas cacas, de perro en su mayoría, basura pero también me hizo encontrar muchas otras, así es como encontré celulares, tarjetas, plata y una carta suicida.
La carta fue escrita por Alfonso y decía algo así:

A todos:
              Estas van a ser mis últimas palabras escritas, así que voy a tratar de incluir a todos en ésta despedida.
              Matilde, mi amor de los 11 años, nunca más nos volvimos a ver después de ese viaje de sexto grado, aquel que fuimos a Olavarría y recorrimos las canteras que sacan granito. Ese día fuimos el amor más puro que sentí en mi vida. Han pasado más de 40 años y aunque no supe nada de vos, nunca vas a dejar de ser mi amor de los 11 y si algún día tenés la chance de leer esta carta, quiero que sepas que hasta el día de hoy sostuve que eras una hija de una gran puta calienta pijas y petera pero con mis últimas palabras hacia vos, quiero que te quedes con nuestro amor de 11.
              Cascote, mi perro maravilla, hoy me animo a perdonarte todas las veces que me comiste el diario, que me cagaste la alfombra del living y aquellas pocas veces en las que te encontraba mirando con la boca abierta y la lengua afuera mientras yo me acostaba con prostitutas de bajo precio. Te quiero amigo.
              Ricardo, si alguna vez lees esta carta, te perdono que te hayas casado con Matilde pero nunca vamos a ser amigos.
              Familia, tal vez si pensara más en ustedes no tomaría la decisión que tomé pero es más fuerte que yo, hace 44 días que se me pegó Vuelve de Ricky Martin y no soporto más. Intenté todos los métodos, comí orejas de burro, me tiré sangre de tortuga en las orejas, dejé de seguir los consejos de la curandera y nada. Esa canción se apoderó de mí y ya no tengo más fuerzas para seguir.
  Padre, yo se que tu discografía completa de led zeppelín podría haberme ayudado pero no tuve el coraje que si tuve para tomar la decisión que tomé.
              Me despido de todos y si me olvidé de alguien, díganle que si, me olvidé de él o ella y que lógicamente no decía nada.
              No quiero que entiendan, solo que gasten energía en cosas que les hagan bien.
                                                                                             Alfonso.


Una vez que terminé de leerla, me di cuenta que algún día un tema horrible se me va a pegar pero por suerte ya tengo varias discografías guardadas, esperando el momento en que las necesite más que nunca.

El hombre que ama su trabajo

Todos pasamos por nuestra vida soñando tener el trabajo que tiene el otro. A veces el ingeniero se lamenta y dice porque no seré albañil, aunque cuando siente su billetera gorda en el pantalón, se retracte. También pasa al revés pero el albañil no siente la billetera, solo siente a la patronal que lo defiende.
En general, uno desea lo que no tiene. Quisiera pintar como Warhol pudo haber dicho Fontanarrosa o escribir como Fontanarrosa pudo haber dicho Warhol. Messi tal vez quiera tener la velocidad de Bolt y Bolt el talento para jugar al futbol de Messi. Todos tenemos nuestro momento para querer lo que el otro tiene. Pero Juan, tiene una enfermedad que nadie quiere tener. No es nada grave, simplemente un síndrome que le permite retener infinidad de contraseñas y traducir asteriscos a la clave original.
Menuda capacidad dirán ustedes, quisiera tener ese poder dirán otros, volviendo a lo expresado en el párrafo anterior. Pero sigamos.
Cuando el boom de la internet se dio, Juan vio la oportunidad de pedir trabajo en Hotmail, convenció a todos que él era más seguro que una computadora para albergar las claves de millones de usuarios y así fue. Desde principios de los 90s hasta hoy, Juan trabaja para la compañía de correos electrónicos.
Entonces, cuando vos ponés tu clave para entrar a tu mail, es Juan quien te habilita a entrar. Si la escribís mal, es Juan el que se da cuenta que sos un boludo que apretó dos teclas al mismo tiempo pero solo te dice que la escribas de vuelta. Y esas veces que Hotmail te dice que no podes entrar a tu mail, no es el verso de que se cayeron los servidores, es Juan que la noche anterior salió de parranda y tiene una resaca espectacular, que lo hace llegar tarde al laburo, interrumpir su trabajo para ir corriendo al baño o caer dormido sobre el escritorio.
También, logró tener otro curro y hace trabajos freelance para empresas de software que hacen programas que generan claves y es él quien hace las mejores combinaciones, por ende, cuando usas este programa, estas copiando una clave que ya la sabe otra persona, él.
Hoy en día, Juan gana muchísimo dinero, piensen lo que valen hoy las contraseñas y si un sitio las pierde todas, pierde a todos sus usuarios, por ende, la compañía cierra y a nadie le conviene. Así que el sueldo de Juan tiene varios ceros. Pero como Juan no tiene un pelo de zonzo se encarga de donar una parte a una fundación que trata a chicos con el mismo síndrome que él. No para hacer un bien a la sociedad, si no para proteger su trabajo porque él, si ama lo que hace.


El hombre cabulero

Mi nombre es, bueno no importa mi nombre. Lo que importa es la cerveza, no tampoco, maldita slogan publicitario. Lo que importa en ésta historia es mi cábala. Porque si hay algo que realmente es importante es ese pequeño ritual, lleno de poder y de magia, que cambia los destinos del universo a nuestro favor. Soy hincha de San Lorenzo y debo decir que sentí que realmente era hincha, en el peor momento que me tocó vivir, cuando peleamos la permanencia, de la mano de Madelón y luego de Caruso, con bufa como estandarte de la salvada. Vieron cuando se canta en las malas mucho más, bueno, así fue mi amor por el ciclón. Yo siempre le digo ciclón.
Ya pasaron dos años de aquel horrible momento y el ciclón, luego de tomarse un peligroso descanso, volvió a soplar, coincidiendo con el nacimiento de mi hijo. El pibe nació y 5 fechas antes, de la mano de Pizzi, dejamos de pensar en el promedio y el bendito descenso.
Claramente el pibe se convirtió en un amuleto, cada partido del ciclón, los dos sentaditos en frente del televisor para ver el partido. Derrotas, empates, victorias y cuando el pibe cumplía 6 meses, el ciclón sale campeón del torneo inicial. Parecía mentira, hacía muy poco tiempo sufríamos y ahora llorábamos de alegría.
En el 2014, seguí sentándome con él frente al televisor, Bauza parecía no correr con la misma suerte, el torneo se nos escapaba a pesar de estar siempre a pocos puntos y la caprichosa libertadores parecía que se nos alejaba rápidamente.
Por otro lado, cuando uno es padre, entra en tal desorganización, que a veces organiza eventos, sin darse cuenta que se va a perder un partido importante. Y así me pasó con el partido contra botafogo, cumplía años y organicé una choripaneada, siempre manteniéndome al tanto del partido, comí los choripanes con total placer. San Lorenzo ganó 3 a 0 y pasamos milagrosamente porque yo no estaba viendo el partido sentado con mi hijo. Resulta que sobraron como 10 chorizos que fueron directo al freezer.
Como dije antes, las cábalas no son casualidad y como yo no cumplo años todos los miércoles, contra gremio saqué del freezer un par de choris y el ciclón gano 1 a 0.
Mi hijo, se banco todo el partido. Grite el gol y él se asusto bastante, aunque se calmo rápidamente.
Contra gremio de visitante, choris de nuevo, mi hijo despierto hasta el segundo tiempo. Partido 0 a 0. Los choris ya eran historia y mi hijo se duerme. Lo llevo a su cuna, gol de gremio. No bromeo con esto. Es posta que el chaboncito se durmió y los brazucas nos vacunaron. Pero como los choris habían sido cenados, pasamos por penales.
La historia se repite contra cruzeiro, choripanes, mas mi hijo de 11 meses, igual, gol de gentiletti. El ciclón 1 a 0. Tranquilos.
Anoche, choripanes de nuevo, mi novia ya no me pregunta que como los miércoles, mi hijo despierto hasta el final. Empate 1 a 1 y el ciclón pasa.
Para terminar, solo me quedan dos choris en el freezer. Así que ya sabemos que voy a estar comiendo en julio. Espero que el freezer también mantenga cábalas, que las podés sacar cada vez que las necesites.

Además, tengo dos meses para hacerme un buen asado y aprovecharlo para guardar chorizos en el freezer. Vamos ciclón carajo.

El Hombre que no debía viajar


Todos hemos sido acechados por esas personas llamadas yeta. Algunos, se agarran el testículo izquierdo, otros tocan madera, algunos se persignan y otras se tocan el pecho. Todos lo hacen pensando en que el otro no ve nada pero ellos los ven a todos. Ellos serían como los adolescentes con un escote o un regio culo que los detectan casi sin querer a kilómetros de distancia.
En mi pueblo natal, conocí la historia de Aníbal, se dice que su acto más lleno de mufa fue cuando su hija se fue de vacaciones con su marido y él solo les dijo, “vuelvan bronceados” y el auto de la pareja se prendió fuego a los 200 km.
Aníbal, quedó solo en el mundo, su hija ya no estaba y su mujer había fallecido hacía varios años. Un día, lo llaman de Rosario para ir a hacer un trabajo, se toma el colectivo y a los 66 km, se rompe. El viaje que debería haber demorado 4 hs., duro 8hs. Como Aníbal estaba rodeado de desconocidos, nadie se percató de haber viajado con un mufa.
Al regreso, el colectivo se rompe en San Nicolas, 3 hs. de demora y 9 hs. de viaje en total.
Aníbal, sabía que era él quien estaba haciendo que lo imposible sucediera pero tampoco gozaba del coraje suficiente para hacer pública su mufa.
En el año 2003, Aníbal consigue un trabajo a 120 km de su casa, tenía un colectivo que lo iba a llevar y a traer todos los días. Este trabajo sería su condena pública, todos los días al colectivo se le rompía el mismo repuesto, a mitad de camino ponían uno nuevo y cuando volvían, se volvía a romper. Cada vez que tenían que arreglarlo, se necesitaban de 3 hs de trabajo.
Un día, Aníbal, se da cuenta que el colectivo empieza a viajar más liviano, cada día que pasaba significaba menos personas viajando y esto terminó en el despido de Aníbal. Los dueños de la fábrica, no tuvieron compasión, al parecer el rumor de que había un mufa en la empresa era suficiente para acusarlo.
Así fue como Aníbal descubrió una veta de mercado en su vida desafortunada. Aprovechando que su mufa era tan famosa, empezó a sacar pasajes de colectivos, esto significaba que el viaje iba a demorar mucho y que la gente que antes elegía viajar ahora no lo hacía, causando graves problemas económicos a las empresas de transporte. Era como un secuestro pero sin serlo, en las boleterías se corría el rumor de que Aníbal iba a viajar en tal línea y la terminal se convertía en un caos. Aníbal sabía esto pero era su venganza por tantos años de ver a la gente tocarse sus partes, hacer oraciones o demás experimentos anti mufas.
Fue ahí, cuando el presidente de la asociación argentina de transporte, habló con él y le dijo, “podemos pagarte un sueldo por no viajar” y agregó, “voy a ir escribiendo distintas cifras, cuando veas la que te guste, solo tenés que frenarme”. Aníbal, dejó pasar $2, luego $100, $150, $12, el presidente era reacio a los números de muchas cifras. Luego de varias lapiceras que quedaron espontáneamente sin tinta y de 3 bypass, que tuvo que hacerse el ex saludable presidente, Aníbal, eligió la cifra de $25000 al mes, libres de impuestos, con obra social incluida, aguinaldo, jubilación y premios.
Hoy en día, Aníbal, goza de su fortuna viviendo en el medio del campo, alejado todo, salvo del banco donde cobra su sueldo. Que, últimamente, viene sufriendo robos cada vez que él va a cobrar.

El hombre que dio una cuchillada


Aldo nació en una familia acomodada, sus padres tenían un negocio que daba muy buenos frutos.
Siendo el menor de 3 hermanos, aprendió a compartir, a valorar y disfrutar de pequeñas cosas. Los padres de Aldo, supieron cómo educar a sus tres hijos, les inculcaron valores y sobre todo muy buenos comportamientos, sobre todo en público. Pero siempre hay una oveja descarriada que rompe con los moldes y muchas veces supera el límite impuesto. Esa oveja negra, se llamaba Aldo.
Él siempre fue un niño risueño, se divertía fácilmente y era muy fácil sacarle una sonrisa. Algunos de los amigos de su hermano mayor, simplemente le decían “A” y Aldo largaba la carcajada. Pero el tema que más le divertía, era la caca. Fueron sus padres, quienes detectaron que el único tema que podía parar una pelea entre hermanos era ese.
Conocida es en esa familia la historia que cuenta que un jardinero, encontró un calzoncillo palomeado enganchado en una enredadera. Aunque ninguno de los tres hermanos se hizo cargo de ese calzón, el que siempre tuvo más chances de ser fue Aldo.
Con el correr de los años, Aldo fue sumando anécdotas al tema de la caca. Como la vez que tuvo que hacer caca por primera vez en el trabajo y coincidió en que se tiró más pedos ruidosos que caca. Igual supo que nadie lo había escuchado.
También suma la primera vez que hizo caca en la casa de la novia y tapo el baño. La sopapa no hizo ningún efecto pero luego de 10 baldazos de agua caliente, el inodoro traicionero se destapó. Después de ese episodio, la novia le dejó un par de palitos para que Aldo corte su caca antes de tirar la cadena.
Algo significativo es que Aldo, es de esas personas que no pueden hacer caca en un inodoro que no sea el propio. Dicho comportamiento, se potencia cuando está de vacaciones, ahí aguanta hasta que no puede más y decide despedir a sus amigos en el lugar que le toque. Así es que en el 4º día de vacaciones, no tuvo más remedio que ir al baño del hotel. Primero, tiro la cadena para conocer a su enemigo y se dio cuenta que si salía lo que él creía que iba a salir de su culo, ese baño se asfixiaría. Aldo, hizo lo que tenía que hacer. Puso música, se relajó y luego se sentó en aquel desconocido inodoro. Luego de hacer algunos movimientos toráxicos, llegó el momento de expulsar al primer miembro de la flota.
Se dice que de ese culo, salió una impresionante caca de más de 17 centímetros de largo por 6 de diámetro y nada más. Todo lo que tenía para dar, lo dio en ese cilindro marrón. Ante semejante desafío, Aldo, buscó un cuchillo serrucho de pan, esos que nadie usa e hizo unos ajustes.
Todos los días pide perdón a Dios, por la posibilidad de que una familia decida cortar un rico pan de campo con ese cuchillo.