El hombre que no miraba a los ojos



Brindis de navidad, la tradición indica que hay que agarrar la copa con la mano izquierda porque es la mano del corazón y mientras se hace chin chin, hay que mirarse a los ojos. Arturo, era  el mayor de 5 hermanos. Hijo de Abelardo y Mirta y casado con Marta. Y en esta navidad, esquivó todas las miradas.
Abelardo y Mirta, tenían un almacén de ramos generales, alrededor del 1880, como estaban cerca de la frontera con el indio y mediante un par de amigos, se convirtieron en el principal proveedor del ejército del General Roca, que haría la campaña al desierto, acribillando aborígenes casi sin razón. Este acuerdo, los hizo ganar mucho dinero. El estado siempre generoso, hacia negocios que no eran tan convenientes para la nación pero sí que lo eran para las otras partes. En este caso Abelardo y Mirta.
Más tarde, una vez terminada la masacre de aborígenes, el estado le regalaba tierras a los soldados por su grandísimo trabajo, pero a los soldados no les interesaba la tierra, entonces Abelardo y Mirta, cerrando muy buenos negocios, se hicieron dueños de miles de hectáreas.
Abelardo se encargaba del campo y Mirta del almacén. Los 2 eran muy buenos negociantes pero sobre todo eran muy buenas personas. Al menos, en el pueblo se los quería mucho y los peones de campo, también apreciaban mucho a la familia.
Brindis de año nuevo, la tradición indica que hay que agarrar la copa con la mano izquierda porque es la mano del corazón y mientras se hace chin chin, hay que mirarse a los ojos. Arturo, propuso sin chocar pero con su cuerpo, también decía sin mirarse y con la mano derecha.
Cuando Arturo se hizo cargo del negocio familiar, así correspondía por ser el hermano mayor, las ganancias se triplicaron. Arturo era mejor negociante que sus padres pero no tenía escrúpulos. No le importaba dejar en la calle a familias enteras, despedir gente porque si o hacer negociados con los gobernantes, sabiendo que él iba a llevarse el pedazo más grande de la torta y la gente solo se iba a quedar con migajas.
Un día, Abelardo se reunió con Arturo, charlaron de la familia, los nietos y cerraron la charla hablando de negocios. Abelardo, notó que Arturo, al hablar de negocios, tenía la voz temblorosa y también le sudaban las manos pero no preguntó nada. Arturo seguía siendo lo mejor para la familia y sus negocios.
Unos años más tarde, Mirta fallece  a causa de tuberculosis. Abelardo se tomaría unos meses más para dejar las últimas instrucciones. En los últimos días, de sus 5 hijos, el que más estuvo presente fue Arturo. Como es lógico, firmaron algunos papeles, lloraron, Abelardo pidió perdón y Arturo hizo lo mismo. Aunque no dio sus razones.
A los pocos días de la partida de Abelardo, Arturo estaría brindando con sus hermanos en navidad y año nuevo.