La historia comienza cuando Pablo apoya
los auriculares en la panza de Karina, para que el bebe, que se llamaría
Alejandro, escuchara Led Zeppelín II.
A los 3 años, Alejandro ya tiene su
primer guitarra, era de juguete pero servia para divertirse. A los 4 ya tiene
su primer guitarra real y no importó su corta edad y ni sus cortos dedos porque
Alejandro se las rebuscaba para poder marcar acordes e ir aprendiendo los
cancioneros que su padre le iba regalando. Sin dudas había algo de metas
incumplidas en Pablo pero Alejandro siempre demostró un interés genuino por la
guitarra y la música.
A los 12 armó su primer banda, El dedo
chiquito, con una clara influencia del hair metal de los 80. Solo pudieron
hacer una canción y la banda se disolvió.
Cuando entró en la facultad, conoció
mucha gente nueva y en consecuencia,
mucha música nueva. A mitad de año, para festejar la primer tanda de
finales rendidos, se junta a tocar con algunos compañeros y deciden llamarse,
El Monitor. A medida que pasan los años y los recitales en lugares para el
olvido, llegan a armar 15 temas de los que no hay registros.
La vida de Alejandro, fue pasando de
banda en banda, llegando a ir 4 veces a la semana a ensayar para presentaciones
en vivo con pocos espectadores.
Cuando cumplió 27, el sintió que tenia
365 días para ser parte del club de los 27.
El primer mes, se dedicó a probar todas
las variedades de marihuana, el segundo mes probó con ácidos y a partir del 3
mes volvió a tomar coca-cola con pepitos. Así fue que él en su garaje, tocando
todos los instrumentos, escribió 10 canciones por semana para solo grabar 12
como solista.
Ya habían pasado 6 meses de su cumpleaños
27 y necesitando pegar el salto, decidie crear un sitio web para que la gente
pueda tener el disco. Pasó un mes, y 2 personas se lo habían descargado,
pasaron 3 meses y 5 personas lo habían descargado, cumplió 28 años y ahora es
arquitecto.
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