El hombre que hizo una promesa


El protagonista de esta historia se hace llamar “el tío Carlitos”, tal vez el apodo provenga de su fundamentalismo por la soltería o simplemente por ser el único hermano varón de 8 hermanas. Lo importante, es que cualquiera de las dos posibilidades nos llevan a lo mismo, como buen tío, aconsejó y acompañó a todos sus sobrinos, que son 25 varoncitos, al tan ansiado debut sexual con la mejor prostituta del pueblo.
El procedimiento más o menos era así, El tío Carlitos hablaba unos días antes con Cristina, la mejor prostituta del pueblo, avisándole que iba a llevar a debutar a uno de sus sobrinos, así que Cristina sabía que el día que el debutante llegara, ella debía ser la mujer más linda y más cariñosa que el nene haya conocido.
También, se comentó que 4 de esos sobrinos debutaron con una promotora de TC y cuando Cristina se enteró, como represalia triplicó la tarifa personal del tío Carlitos.
El tío, era el típico solterón que sale solo, que va a todos los bares, que conoce a todos los integrantes de la noche, desde los dueños de los bares hasta las amigas de sus sobrinos y que a cierta edad conoció una mina que le voló la cabeza pero que la joda lo pudo.
Por otro lado, en el pueblo existe el rumor que llevó a sus 25 sobrinos y a sus amigos a un piringundín, que lo cerró para ellos y que en total fueron 86 adolescentes contra 15 prostitutas. El tío Carlitos invitó todo, aunque no tuvo sexo.
Lejos de esas aventuras sexuales, se cuenta que en una partida de póker, jugada entre el tío Carlitos, su sobrino mayor y algunos amigos del segundo, el tío ligó tanto que apostó todo, incluso el anillo de cuero. Luego de que cada jugador fuera develando su jugada, el tío Carlitos, fue tirando una a una sus cartas para mostrar a todos su póker de sietes. Ganó la partida pero se ve que el bichito de hacerse romper el culo, lo había picado bastante fuerte y eso fue lo que lo llevó a prometer que si antes de los 70 no le aparecía ningún hijo, se haría romper el culo.
Entre los 62 y 65 años, se rumorearon varios romances entre el tío Carlitos y algunos integrantes de la comunidad homosexual del pueblo, sobre todo con “el Gusti” famoso personaje por haber sido enfiestado por unos adolescentes maliciosos, que le insertaron un pepino traicionero que se atoró en el recto y tuvo que ser retirado con una cirugía en la guardia del hospital.
Con el tiempo muchos se olvidaron de la promesa que el tío Carlitos había hecho pero después de cumplir los 70, se notaron dos cosas, la primera fue el uso de un anillo en el dedo gordo y la segunda, una indisimulable renguera.

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