Mariano cumplía años y los cumplía el
mismo día que venían a dar un recital dos de las bandas de rock que más le
gustaban.
Ya hacía 6 meses que había comprado las
entradas y aprovechando la ocasión hizo alguna que otra humorada con respecto
al lugar y al festejo. Nunca antes, un recital de ésta magnitud había caído
para el cumpleaños de alguno de sus amigos, obviamente era una fecha doblemente
especial.
Un dato a tener en cuenta, es que de 26
cumpleaños, en 21 había llovido. Y el cumpleaños número 27 no iba a ser la
excepción.
Ya en el recital de los artic monkeys y
luego de escuchar y bailar durante la mitad del show, se descuelga una llovizna
que se fue haciendo cada vez más y más fuerte hasta casi caer torrencialmente.
En un momento, Mariano, ya cansado de
ésta lluvia impertinente, decide realizar una plegaria, en la cual pedía que
cesara la lluvia. De repente, la lluvia paró, él lejos de sorprenderse,
canchereó y mientras pensaba las palabras más poéticas para decirle a su novia
que él había parado la lluvia y casi al mismo tiempo en que empieza a modular,
arranca la lluvia más intensa, feroz y torrencial que le haya tocado vivir.
La lluvia no paró durante una hora, en
esa hora mucha gente se fue, incluidos sus hermanos y su novia.
Al momento de quedarse solo, sintiendo como
el agua había inundado sus zapatillas de lona, llegó a éste pensamiento, Dios
existe y no quiere competencia, por eso a Maradona, le presentó la droga.
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